Reiki: manos que curan, según El Mundo
Mirad que noticia más interesante publicada en el Diario El Mundo sobre el Reiki. Cuando nos duele algo, el estómago o una muela…
En este artículo
El reiki es una terapia de origen japonés en la que el practicante impone las manos sobre el cuerpo —o muy cerca de él— para favorecer la relajación y el bienestar. No cura enfermedades ni sustituye a la medicina, pero como terapia complementaria puede ayudar a reducir el estrés y a acompañar emocionalmente. Te cuento qué es y qué puede (y qué no) ofrecer.
Me preguntáis mucho por el reiki, sobre todo quienes atravesáis un cáncer y buscáis algo que ayude a sobrellevar el estrés del proceso. Os lo cuento desde una mirada integrativa: con interés y mente abierta, pero también con honestidad sobre lo que la evidencia respalda.
¿Qué es el reiki?
El reiki es una terapia complementaria de origen japonés, sistematizada por Mikao Usui a principios del siglo XX. La palabra significa «energía vital universal». Quien lo practica coloca las manos sobre distintas zonas del cuerpo, o ligeramente separadas, con la intención de inducir un estado de calma. Se enmarca dentro de las llamadas terapias de biocampo, junto a otras como el toque terapéutico.
¿Cómo es una sesión de reiki?
Una sesión dura unos 45-60 minutos. Te tumbas vestido en una camilla, en un ambiente tranquilo y con música suave, mientras el practicante posa las manos en distintas posiciones, de la cabeza a los pies. Lo más habitual es entrar en una relajación profunda; mucha gente incluso se queda dormida. Al terminar conviene beber agua y darte unos minutos antes de volver al ritmo del día.
¿Para qué sirve el reiki?
Lo que el reiki puede aportar de forma realista es relajación y bienestar:
- Reducir la sensación de estrés y ansiedad.
- Favorecer un descanso más profundo.
- Ofrecer una experiencia de calma y contención emocional.
- Acompañar en momentos difíciles, como un tratamiento oncológico.
Lo que el reiki no hace: curar enfermedades, sustituir un tratamiento médico ni frenar un tumor. Desconfía de quien prometa eso.
¿Funciona el reiki? ¿Qué dice la evidencia?
Aquí toca honestidad. La evidencia científica sobre el reiki es limitada y de baja calidad: los estudios son pequeños y muchos no logran separar su efecto del de la relajación o el placebo. Donde sí parece aportar es en la sensación subjetiva de relajación y bienestar. Por eso se entiende mejor como un apoyo al bienestar, no como un tratamiento; algo parecido a lo que ocurre con el mindfulness y la meditación. Que algo sea relajante y agradable ya tiene valor, siempre que no se venda como lo que no es.
Reiki y cáncer: un apoyo, nunca un sustituto
En oncología integrativa, terapias como el reiki pueden tener un papel complementario: ayudar a relajarse, dormir mejor o sobrellevar la ansiedad durante la quimio o la radioterapia. Nunca sustituyen a los tratamientos oncológicos ni deben llevar a abandonarlos. Si convives con un cáncer y buscas ese acompañamiento emocional, te interesará lo que cuento sobre los beneficios de la meditación para personas con cáncer, y en la Escuela CUID-ARTE trabajamos precisamente el cuidado emocional durante la enfermedad.
¿Es seguro el reiki?
Sí: es no invasivo y, al basarse en la imposición suave de manos, no tiene efectos secundarios físicos. El único riesgo real es indirecto: que alguien lo use para reemplazar un tratamiento eficaz o que un practicante haga promesas de curación. Mientras lo tomes como lo que es —un complemento para relajarte y sentirte acompañado—, puedes integrarlo junto a tu tratamiento, siempre informando a tu equipo médico.
¿El reiki tiene base científica?
Su fundamento —canalizar una «energía vital»— no tiene respaldo en la física ni en la biología actuales. Lo que sí es real y medible es la respuesta de relajación que produce. Conviene separar dos cosas: la explicación que dan sus practicantes (no demostrada) y la experiencia de calma de quien lo recibe (real y valiosa). Con esa mirada, sin magia ni rechazo, es como yo lo veo.
¿Cuántas sesiones de reiki se necesitan?
No hay un número fijo. Para un objetivo de relajación, muchas personas notan bienestar desde la primera sesión y repiten cuando les apetece, como quien se reserva un rato de autocuidado. No requiere «tratamientos» largos ni costosos: huye de quien te plantee paquetes interminables como condición para «curarte».