Celebrando la vida.... + recetario vegano para Navidad
Recién aterrizados de Londres con una maleta cargada de experiencias y... ¡¡dos niños con varicela!! Iker y Eire tienen varicela…
Recién aterrizados de Londres con una maleta cargada de experiencias y… ¡dos niños con varicela! Iker y Eire la pasaron, pero no os preocupéis: están bien, ha sido bastante leve.
Aprovechamos el puente de diciembre para visitar Londres con los niños y celebrar varias cosas: ¡seis años libre de enfermedad!, la próxima salida de un nuevo “hijo” en forma de libro y, sobre todo, que estamos vivos y tenemos la suerte de disfrutar juntos de unos días en familia. Eso es lo más importante.
Me gusta mucho viajar y, sobre todo, viajar con ellos: vivir juntos nuevas experiencias, conocer otros países, otras culturas, otros platos. Viajar en familia refuerza los vínculos y crea recuerdos que perduran. Vuelvo a sentirme una niña cuando viajo con ellos.
Londres es una ciudad enorme donde siempre hay algo que hacer, tengas la edad y los gustos que tengas. Una ciudad cosmopolita y multicultural donde puedes comer delicioso y saludable o la más grasienta de las hamburguesas. Fuimos sin un plan fijo, salvo dos visitas casi obligadas: el estadio del Chelsea, para hacer las delicias de mi futbolero…

…y Winter Wonderland, para encontrarnos con Papá Noel, su séquito de elfos y toda la magia de la Navidad. Iker alucinó: estaba emocionadísimo mientras le pedía un disfraz de Spider-Man.

En el mercadillo navideño compramos un simpático recuerdo familiar de nuestra Navidad londinense.

El resto del tiempo lo dedicamos a disfrutar de Londres sin prisas. Hicimos un crucero por el río Támesis y visitamos la Torre de Londres, donde conocimos a los antiguos reyes de Inglaterra y nos sorprendió la opulencia de las joyas de la corona. Pero lo que más nos llamó la atención fueron los cuervos: según la leyenda, si desaparecieran se desplomaría la torre, y con ella el reino; por eso un guardián, el Ravenmaster, los cuida con mimo.
Otra visita indispensable con niños es la juguetería Hamleys, con siete plantas de los juguetes más variados. Mis peques disfrutaron como enanos en la planta de LEGO y Star Wars.

Para mí, la visita imprescindible en Londres es la librería Waterstones de Piccadilly, con siete plantas repletas de libros donde tomar un buen té mientras te desconectas del mundo. El tiempo se detuvo: Iker disfrutó de los libros de Peppa Pig, Eire de los peluches y Nacho se perdió entre las páginas de Star Wars.



Yo aproveché para revisar todo lo publicado en inglés sobre cáncer y alimentación, y encontré varios libros muy interesantes que espero leer pronto.


A la hora de comer hay opciones para todos los gustos. Algún día hicimos una excepción por los niños con el clásico fish and chips o el desayuno británico, pero también disfrutamos de deliciosos smoothies, zumos y comida vegetariana. En el mercado de Camden, Iker se tomó un batido de mango y frutos rojos, y yo un falafel con hummus y verduras encurtidas que aún recuerdo.

Para comer sano en Londres es fácil encontrar opciones: Whole Foods, los restaurantes de Jamie Oliver o el Mae Deli de Deliciously Ella. En la mayoría de los sitios hay alguna alternativa saludable, así que no os preocupéis demasiado por dónde comer.
Y como estas fechas son tan especiales, os dejo una idea para la mesa navideña: Jamie Oliver recopila en su web varias recetas veganas de Navidad muy ricas e inspiradoras para celebrar la vida también desde el plato.
